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Grupo
Misionero |
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Bienvenidos
Los Menucos
es una población al norte de la Provincia del Neuquén, distante
aproximadamente 500 km de la capital provincial. Desde Buenos Aires, son
1600 km... Forma, junto al paraje Caepe Malal, la Villa Curí Leuvú. Se
encuentra a más de 1000 m sobre el nivel del mar...
“...Hablan bajito, sonríen al suelo y se persignan por agua del cielo.
Desde 1998, no sin mucho trabajo y esfuerzo, venimos misionando en varios pueblos del norte neuquino, llevando la Palabra sin “funciones extraordinarias”, sino a través del compartir vivencias con la gente de allá, simplemente. Es cierto también que la mayor parte del tiempo, nosotros mismos nos sentimos misionados, porque desde la llegada a Neuquén, Dios no deja de maravillarnos con la imponente naturaleza de la región; pero más aún, con la sencillez y la humildad, manifestación de pureza, de quienes nos reciben en sus casas. Cada año, en base a las necesidades del pueblo, preparamos un lema sobre el cuál se trabajará los 15 días que dura la misión, en el mes de Enero. Esto lo compartimos con ellos a través de visitas a las casas, charlas a la luz del Evangelio, actividades en la Capilla, celebraciones... y cómo buenos salesianos, y porque Jesús así nos enseña (“Dejen que los niños vengan a mí...”), siempre hay oportunidad para levantar una nube de polvo corriendo atrás de una pelota de fútbol con los niños, y con algunos misioneros “pataduras” entre medio... Tratamos de llegar a todas las familias, muchas de las cuales viven a varios kilómetros de la capilla. Por eso desde temprano nos cargamos las mochilas a los hombros y emprendemos viaje a pie, de a dos en dos, abriéndonos paso entre piedras, arroyos; no faltan los que “se pierden” en determinado momento. No se desespera, porque vivir el camino en sí ya es experiencia de Dios y seguir adelante invita a continuar, “rumiando” las pisadas... hasta que se encuentran con el paso firme, cotidiano del que nos abre las puertas de su casa extendiéndonos un mate. La visita consiste en un momento por la mañana, donde los misioneros, o “catequistas”, como nos llaman allí, pasamos por las casas para compartir un rato con la gente. Hay que tener en cuenta que a veces es la única visita que reciben durante todo el año, y por eso compartir unos mates y unas tortas fritas bastan para ver una gran sonrisa en esas caras curtidas por el sol. Por la tarde, además de las actividades mencionadas para grandes y chicos, se organizan momentos para reunir a los adolescentes, quienes poco a poco se van conformando en los grupos que después llevarán a cabo su propia “misión” de hacer oratorio, encarar la catequesis de los chiquitos, animar las celebraciones, preparar encuentros durante el año. Por último, realizamos otras actividades con la participación de todos: procesión a Caepe Malal, mateadas, campeonatos de volley y truco, visita al cementerio, ascenso al Calvario, etc. En resumen, compartimos la alegría de la Fe con toda esa gente que cree, espera y ama, y que con la sencillez de su vida, aunque no lo sepan, cuestiona la de los misioneros que van a misionar pero terminan misionados...
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Ultima actualización 27-02-2003 19:14 © Juan Martín Opacak, todos los derechos reservados.